espiritualidad

Toda la espiritualidad del Movimiento gira alrededor del misterio del anhelo infinito de Dios de amar y ser amado revelado en el grito de Jesús en la Cruz. Decir Tengo Sed, decía Santa Teresa de Calcuta, es más que decir te amo. Dios no solo nos ama con un amor benevolente de un padre, o aun con un amor apasionado de un esposo, pero su amor es tan inmenso, tan grande, que solo con el simbolismo de una ardiente sed podremos expresar algo de ese fuego divino.

Esa sed por el hombre explica todo el misterio de Cristo, toda la historia de la Salvación. Fue su sed que lo llevo a hacerse hombre y dar la vida por cada uno de nosotros. 

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Jesús es Dios, por lo tanto Su Amor y Su Sed son infinitos.

El, Creador del universo, pidió el amor de sus criaturas.

Tiene sed de nuestro amor...

 Estas palabras:

 "Tengo sed"

 ¿Tienen un eco en nuestra alma?"

Madre Teresa de Calcuta

Esa sed por el hombre explica todo el misterio de Cristo, toda la historia de la Salvación. Fue su sed que lo llevo a hacerse hombre y dar la vida por cada uno de nosotros. 

 

Dios tiene sed de amarnos, tiene sed que conozcamos ese amor, que nos dejemos amar por él. Por eso estamos llamados a contemplar y experimentar el misterio de “las profundidades del infinito anhelo de Dios de amar y ser amado…” permaneciendo al pie de la cruz de Jesús, y junto a María escuchar el grito de Jesús “Tengo Sed”. Para eso debemos hacernos unos niños pequeños, y entrar en el Corazón Inmaculado de María. Esta experiencia, es un encuentro particular con lo divino, una teofanía, una manifestación de Dios, que todos los miembros estamos llamado a buscar y desear y que el movimiento busca facilitar. 

 

De esta experiencia viene la respuesta, como fruto de la experiencia. Nadie que contemple las profundidades del anhelo infinito de Dios de amar y ser amado podrá quedarse con los brazos cruzados. A esa increíble y dolorosa sed, la respuesta es vivir para saciar y proclamar este misterio. 

 

Saciamos su sed dejándonos amar, en primer lugar, y siendo instrumento de ese amor para los demás, especialmente los más pobre entre los pobres. También lo saciamos, amándolo en la eucaristía y en los más pobre entre los pobres. 

 

La misión particular del movimiento es la evangelización. Estamos llamados a proclamar explícitamente este misterio de amor sediento y así atraer otros al encuentro con Jesús sediento. 

 

Nuestro lugar en el cuerpo místico de Cristo es al pie de la Cruz. Hoy Cristo está en la Cruz en la Eucaristía (sacramento del misterio pascual) y en los pobres.

Por eso, esos son dos aspectos fundamentales de nuestra espiritualidad. En la Eucaristía, sacio principalmente su sed de amarme y en el pobre sacio principalmente su sed de amar a través de mí y de ser amado.