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TENGO SED

VIACRUCIS TENGO SED

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PRIMERA ESTACIÓN

Jesús es condenado a Muerte.

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Mateo (Mat 27:1-2).

 

Llegada la mañana, todos los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo celebraron consejo contra Jesús para darle muerte. Y después de atarle, le llevaron y le entregaron al procurador Pilato. (Mateo 27:1-2)

  

Cierra una vez más tus ojos y mira a Mi Hijo ahí delante de todos, y delante de Pilato. Cuanto bien ha hecho a todo ese pueblo. Pero, aun así, prefieren a Barrabas que a mi Hijo. No sabes el dolor que sentí, yo gritaba con todas mis fuerzas, que liberaran a mi Hijo, pero todos gritaban: “a ese no a Barrabas”. ¡Crucifíquenlo!, gritaban. Creo que esos gritos le dolieron más a mi Hijo que la Crucifixión misma. Si, era juzgado injustamente, por todos lo que hoy son juzgados injustamente. Cuantos juicios temerarios se hacen hoy en día, unos contra otros. Cuantas veces prefieres a otras personas, a tus amigos, a tu esposo, a tu novia, en lugar que a mi Hijo.

 

Lo llevan al pretorio, y lo flagelan. Él aguantó todo ese dolor, por tantas mujeres y niños maltratados físicamente. El sigue siendo flagelado en todos ellos. Y luego lo llevan a coronar de espina. Por todos los pecados de pensamientos, los malos deseos, los pensamientos impuros que se consienten, estos entran como estas espinas en Su Corazón. También cuantos son maltratados psicológicamente, son humillados, viven por años un infierno de maltratos por esposo machista, alcohólicos, etc.

 

Canto y caminamos a siguiente estación.

SEGUNDA ESTACIÓN

Jesús carga con Su Cruz.

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Juan (19:16-17).

 

Entonces se lo entregó para que fuera crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota, (Juan 19:16-17)

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Cierra los ojos y mira a mi Hijo, mira como abraza esa Cruz, la besa. Es Su Amor por ti. La besa porque sabe que es la oportunidad decirte cuanto te ama, cuan Sediento esta de ti, es la oportunidad de salvarte del poder del demonio. Es muy pesada, pero lo que más pesa no es la madera, sino tus pecados. Cuanto quisiera poder ayudarlo, pero no se me concede. Solo cargo con su más pesada Cruz: la angustia de Su Corazón. Hoy sigue cargando esa pesada Cruz en los que llevan la pesada cruz de la enfermedad, del dolor, de la depresión.

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

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TERCERA ESTACIÓN

Jesús cae por primera vez.

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Lucas (15:18-20).

 

"Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Su fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi palabra, también la vuestra guardarán.

(Juan 15:18-20)

Hijo mío, cierra los ojos y contempla a mi Hijo caer por primera vez. Yo sé que tú has caído una y otra vez, y has seguido cayendo. Muchas veces has sentido el deseo de tirar la toalla. Quizás sientes mucha vergüenza por tus caídas, quizás no quieres que nadie se entere de ellas, pero yo y mi Hijo las conocemos bien, y no te juzgamos por ellas, te amamos infinitamente, así como eres. Mi hijo quiso caer esta primera vez para decirte que Él te entiende, que lo que más le duele es que no confíes en Su Amor Misericordioso y Sediento por ti, que no confíes que Él te está esperando siempre, sin importar lo horrible que sea la caída. No te quedes caído, no tires la toalla, mi Hijo siempre te espera con los brazos abiertos. 

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

CUARTA ESTACIÓN

Jesús se encuentra con Su madre.

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

  

Del Evangelio según San Lucas (2:34-35).

 

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: "Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción - ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones." (Lucas 2:34-35)

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Una vez más, cierra tus ojos, ve este encuentro tan doloroso, verdaderamente una espada atraviesa mi corazón. Al ver a mi Hijo sufrir así, prefiero sufrirlo yo mil veces. Puedo ver en sus ojos, tanto Amor, tanta Sed por las almas. Él nunca aceptaría que yo cargara esa Cruz por Él, ni que tomara su lugar. Él quiere hacerlo por ti. ¡Pero cuanto habría deseado yo hacerlo! Vi tanto dolor en sus ojos, no era el dolor de la Cruz, era la dolorosa Sed de amar y no ser amado, de amar y Su Amor no se aceptado, de ver que tantas almas no aceptarían su suplicio. Cuantas madres viven hoy esta escena en carne propia, ven a sus hijos, presos, o esclavos de los vicios, o enfermos.

 

Canto y pasamos a la siguiente estación

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QUINTA ESTACIÓN

El cirineo ayuda a Jesús a llevar Su Cruz

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según san Lucas (23:26).

 

Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. (Lucas 23:26)

Vuelve a cerrar los ojos y mira a mi Jesús que ya humanamente no puede más. No hay nadie que se ofrezca voluntariamente a ayudarlo. Quizás tienes miedo a represalias, o miedo a la cruz, o te da vergüenza ayudar a un reo. Si, hoy el mundo necesita de tantos cirineos, mi Hijo sigue en ellos cargando su pesada cruz, y te mira a ti, te mira a los ojos, esperando por tu ayuda, algo que alivie su peso. Sí, mi Hijo te sigue esperando, en el anciano que vive solo y no puede más con la cruz de su soledad, te sigue esperando en aquel niño maltratado o de la calle que necesita que alivien el peso de la cruz de tantos maltratos y abusos, necesita de un cirineo que lo defienda. Mi Hijo te sigue esperando en tantos jóvenes que, en su depresión y ansiedad, en su soledad no pueden más con el peso de su cruz.

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

SEXTA ESTACIÓN

La Verónica limpia el rostro de Jesús 

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Lectura del libro del profeta Isaías (53:1-3).

 

¿Quién dio crédito a nuestra noticia? Y el brazo de Yahvé ¿a quién se le reveló? Creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; (le vimos) y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciado, marginado, hombre doliente y enfermizo, como de taparse el rostro por no verle. Despreciable, un Don Nadie. (Isaías 53:1-3)

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Cierra tus ojos y acércate a mi Hijo con la Verónica. No es fácil, su rostro esta desfigurado bajo el disfraz angustioso de tantas personas desfiguradas por la vida, los vicios, las heridas de la vida. Quizás tú eres uno de ellos y deseas que alguien venga como la Verónica y te mire a los ojos, vea tus heridas y no te juzgue.  Otros nacieron desfigurados de nacimientos, o por accidente. Son discapacitados, física o mentalmente, quizás no te es fácil ser amigo de alguien con esas discapacidades, pero ahí Jesús, mi querido Hijo, sigue esperando Verónicas que se compadezca de Él y lo amen, en ellos. Él está Sediento de tu amor.

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

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SÉPTIMA ESTACIÓN

Jesús cae por segunda vez

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Mateo (16:24-25).

 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. (Mateo 16:24-25)

Cierra tus ojos hijo mío y sigue viendo a mi Hijo, como cae con esa pesada Cruz. Cuantas veces te quejas por pequeñas crucecitas que tienes que cargar. Hoy puedes ayudar a Mi Hijo si cargas esas cruces con amor. Si aceptas el dar tu vida por amor a mi Hijo. Hay tantos que son aplastados por el peso de sus cruces, mi Hijo quiso caer, para levantar a los que caen. Para dar fortaleza a los débiles, esperanzas a los caídos. 

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

OCTAVA ESTACIÓN

Jesús consuela las mujeres de Jerusalén 

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Lucas (23:27-28).

Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él. Jesús se volvió a ellas y les dijo: "Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. (Lucas 23:27-28)

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Con tus ojos cerrados mira a mi Hijo Jesús que encuentra las mujeres de Jerusalén llorando por Él. Hoy al ver a mi Hijo, hombre de dolor, quizás te de ganas de llorar. Yo misma, lloro mucho al ver a mi Hijo sufrir así. ¡Se me parte el corazón el sentir Su Dolorosa Sed!¡Que duro debería ser el corazón para no sentir este dolor! Pero no arreglamos nada con llorar, sino buscas un remedio a este dolor. Si este dolor es causado por tus pecados, busca dejar de pecar, arrepiéntete de tus pecados y confiésate. ¡Sí! su más grande dolor es Su Dolorosa Sed de amar y ser amado, déjate amar y ámalo a su vez. No basta golpearse el pecho, se necesitan hechos, obras de amor. Este dolor es también por las almas de los que no se dejan amar y no lo aman. ¡Dedícate a traerle almas! ¡Entrega tu vida a la evangelización!

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

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NOVENA ESTACIÓN

Jesús cae por tercera vez.

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Mateo (11:28-30).

 "Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. (Mateo 11:28-29)

Cierra tus ojos, y mira a mi Hijo caer una vez más. ¿Cuantos hay hoy que en su debilidad siguen cayendo? ¿Te sientes débil, crees que es muy pesada tu cruz? ¿Estás cansado? ¡Ven!, mi Hijo te invita a acercarte a Él y Él, que experimentó tres caídas, quiere darte la fuerza y aliviarte. Él te comprende, él sabe lo que sufres, las lágrimas que has derramado. Él llora contigo. A mi Hijo le duele más tu dolor que el suyo propio. ¡Ven!, Él te espera, para dar descanso a tu alma. Ábrele tu corazón. Invítalo a entrar a tu corazón, exprésale lo que sientes, llora con Él si tienes ganas. 

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

DÉCIMA ESTACIÓN

Jesús despojado de sus vestiduras.

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Juan (19:23-24).

 

Los soldados, después que crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos, con los que hicieron cuatro lotes, un lote para cada soldado, y la túnica. La túnica era sin costura, tejida de una pieza de arriba abajo. Por eso se dijeron: "No la rompamos; sino echemos a suertes a ver a quién le toca." Para que se cumpliera la Escritura: Se han repartido mis vestidos, han echado a suertes mi túnica. Y esto es lo que hicieron los soldados. (Juan 19:23-24)

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Cierra otra vez los ojos, mira a mi Hijo, subir el Monte del Calvario, y llegar a la cima. Ya no le quedan fuerzas. Al llegar le sacan la ropa. Lo ha dado todo, lo último que le quedaba era la ropa que yo le hice. ¡Cuánto dolor y humillación para Mi Hijo! Hoy hay tanto destape sexual, donde se promueve el sexo sin amor, el sexo por el sexo, fuera del matrimonio, como un juego, usando a las personas como objetos. ¡Cuántos niños y mujeres son abusadas, cuántas mujeres son vendidas en la trata de blancas! Ahí, en ellas, mi Hijo Jesús, sigue sufriendo y yo con Él.

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

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UNDÉCIMA ESTACIÓN

Jesús es clavado en la Cruz.

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Lucas (23:33-34).

 

Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen." Se repartieron sus vestidos, echando suertes. (Lucas 23:33-34)

Cierra una vez más los ojos. Mira a mi Hijo, lo tiran sobre la Cruz, y tú tomas, el martillo y el clavo. ¡Sí, tú! porque eso hacen los que pecan. Hoy siguen crucificando a mi Hijo, y ahora más que nunca. Ahora se peca más que nunca. Hoy se llama bueno lo que es malo, hoy se enseña a los niños a pecar y a rechazar la fe y los mandamientos de mi Hijo, como algo bueno.  Recuerda que el dolor de los clavos no es nada comparado con el dolor que le causan los pecados, y la falta de amor.

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

DUODÉCIMA ESTACIÓN

Jesús muere en la Cruz.

(Guardamos un momento de silencio).

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Juan (19:28-30).

 

Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dice: "Tengo sed." Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: "Todo está cumplido." E inclinando la cabeza entregó el espíritu. (Juan 19:28-30)

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Cierra los ojos y si puedes quédate de rodillas. Mira a mi Hijo ahí colgando en la Cruz. Míralo, el inocente condenado y tú, el culpable absuelto. Míralo, Él, libremente decidió morir por ti, tomar tu lugar. Ahora le duele que no aceptes lo que Él hizo por ti. Cuando tú no te perdonas a ti mismo, cuando tratas de ganarte la Salvación, ganarte el Amor de Cristo, es porque no aceptas lo que Él hace por ti.

  

Escúchalo decirte: “Tengo Sed”, Tengo Sed de amarte, Tengo Sed de que te dejes amar. Te Amo tanto que no sé cómo decirte cuanto te Amo. Te Amo Incondicional e Infinitamente, eres precioso a mis ojos, y por eso muero en la Cruz por ti, porque estoy Sediento de ti, así como eres. Tengo Sed de tu amor. Tengo Sed de las almas que se pierden. Y esta Sed revela la Dolorosa Sed de mi Padre Celestial. 

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

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DÉCIMO TERCERA ESTACIÓN

Jesús es bajado de la Cruz.

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Mateo (27:57-59).  

 

Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús. Se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio orden de que se le entregase. José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia (Mateo 27:57-59)

Vuelve a cerrar los ojos, y ahora contempla mi dolor. ¿Puede haber otro dolor como este, de ver a este mi Hijo inocente morir? Mi Hijito, el que sostuve en mis brazos, el Hijo de Dios y mi Hijo, sangre de mi sangre, carne de mi carne, ahora lo tengo muerto en mis brazos.  Verdaderamente, una espada atraviesa mi Corazón. Pensar que tantas madres matan a sus hijos a través del Aborto. Ofrezco éste mi dolor para que no se maten más niños inocentes. Que termine el aborto, que se cierren las clínicas. Que no sigan lastimando a mi Hijo, matando esos niños.

 

Canto y pasamos a la siguiente estación.

DÉCIMO CUARTA ESTACIÓN

Jesús es sepultado.

 

Guía: Señor Jesús te adoramos y te bendecimos,

Pueblo: Porque por tu Santa Cruz redimiste al mundo pecador.

 

Del Evangelio según San Juan (19:40-42).

 

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con los aromas, conforme a la costumbre judía de sepultar. En el lugar donde había sido crucificado había un huerto, y en el huerto un sepulcro nuevo, en el que nadie todavía había sido depositado. Allí, pues, porque era el día de la Preparación de los judíos y el sepulcro estaba cerca, pusieron a Jesús. (Juan 19:40-42)

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Vuelve una vez más a cerrar tus ojos, y mira cuando ponen el Cuerpo de mi Hijo en el sepulcro, mira como sellan la entrada con la piedra. Todos se van, quedo sola. Todos piensan que todo se acabó. Aparente fue la victoria de satanás, del reino del mal. Tantos que habían tenido esperanzas en Jesús, se sintieron defraudados. ¿Cómo podía ser? ¡si fuese el Mesías no podía morir! Sin embargo, yo sé, no sé cómo, pero todo no termina aquí. Dios me prometió que mi Hijo sería grande y se sentaría en el trono de su padre David. Dios es fiel a sus promesas, no sé cómo, pero sé que no todo termina aquí. Para Dios nada es imposible, Él puede resucitarlo.  

  

Quizás algunas veces en tu vida, sentiste que todo es un fracaso, un camino sin salida. Quizás llegaste a perder toda la esperanza. Quizás llegaste pensar que Dios te había olvidado. Pero nunca pierdas la esperanza. Dios escribe derecho en renglones torcidos, todo es para el bien de aquellos que aman al Señor. Confía y espera, el Señor triunfará.

 

Canto y conclusión

Terminamos éste Viacrucis dándole gracias a María por acompañarnos en cada estación y por ayudarnos a vivirlo más profundamente. 

 

Se reza 3 Ave María en acción de Gracias.

 

Rezamos un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria por las intenciones del Santo Padre y pidiendo la gracia de la indulgencia plenaria.

 

 Señal de la Cruz.