MISTERIOS GOZOSOS

1er. La Anunciación –Gracia a pedir durante el Misterio:  Humildad.  (Lucas 1:26-31)

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Contempla la siguiente escena: Está la Trinidad en el Cielo (Padre, Hijo y Espíritu Santo). El Padre le está contando al Hijo cuanto dolor siente al ver a sus hijos, los seres humanos, perdiéndose en las garras del demonio. Le cuenta la Dolorosa Sed, Anhelo que siente por sus hijos los seres humanos, Sed de amarlos y ser amados por ellos. El hijo puede sentir esa Sed, y le dice al Padre: “yo me haré uno de ellos y les hablare de tu Amor, de tu Dolorosa Sed”. -Pero te matarán si vas -le dice el Padre. No importa, daré mi vida para que ellos conozcan la inmensidad de Tu Amor Sediento por ellos. Entonces, envían un Ángel a María, a la mujer más perfecta, para pedirle el consentimiento de tener el hijo de Dios.

 

Con esta arma (el santo Rosario) le he quitado muchas almas al diablo”.

San Juan María Vianney (Santo Cura de Ars)

2do. La Visitación – Gracia a pedir durante el Misterio: Caridad. (Lucas 1:39-45)

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Contempla la siguiente escena: Después del Anuncio del Ángel, María, llena del Espíritu Santo, de la Sed de Dios, del Amor Infinito de Dios, embarazada, corre a llevar ese Amor a otro. No puede contener en ella el fuego del Amor Divino. Debe ir a servir, debe ir a derramar tanto Amor. El Padre esta Sediento de Amar a través de ella, ella será canal de Amor para su prima Isabel que la necesita. Mírala correr casi; llena de gozo. Mira con que amor María saluda a Isabel, al punto que Santa Isabel siente el Espíritu Santo, la Sed de Dios. Mírala servir a su prima, es fruto del Amor Sediento que la cubrió con Su Sombra.  

 

“Rezar mi Rosario es mi más dulce ocupación y una verdadera alegría, porque sé que mientras lo rezo estoy hablando con la más amable y generosa de las madres”.

San Francisco de Sales

3er.  El Nacimiento de Jesús – Gracia a pedir durante el Misterio: Pobreza.. (Lucas 2:1-7)

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Contempla la siguiente escena: María va embarazada con  José en el burrito, llegando a Belén cumplió los días de su alumbramiento. Busca una posada digna para su hijo, pero nadie quiere dársela. El Dios del universo, se hace hombre viene a los suyos, Sediento de abrazar a los hombres con Su Amor y los suyos, los seres humanos, no lo reciben. El Rey del universo nace en un pesebre, entre los animales, porque los hombres lo rechazan. Él siendo rico, se hizo pobre para hacernos ricos a nosotros. Siente el dolor, la Dolorosa Sed, en ese pequeño niño ya rechazado desde el vientre materno por los hombres, a los que Él tanto Ama.   

 

“Hacer saber a todos que sean devotos del Santísimo Rosario, en el que se contiene la vida, pasión y muerte de nuestro Redentor”.

San José de Calasanz

4to. La Presentación en el Templo – Gracia a pedir durante el Misterio: Obediencia. (Lucas 2:22-24)

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 Contempla la siguiente escena: Los padres de Jesús, llevan a Jesús a ser presentado en el Templo. Ahí hay un varón justo: Simeón. Él estaba sediento de Dios. Esperaba el Hijo de Dios y tuvo la dicha de encontrarse con Él. Para él, la vida solo valía la pena vivirla desde el encuentro con Cristo. Vivió toda la vida deseando encontrarse con el Mesías, ahora que lo había encontrado, solo deseaba el encuentro definitivo con Él en el Cielo. El salmista decía: “más vale tu Amor que la vida”. Vivimos y existimos para tener una relación íntima con el Señor.

 

“La práctica del Santo Rosario es grande, sublime y divina. El Cielo nos la ha dado para convertir a los pecadores más endurecidos y a los herejes más obstinados” .

San Luis María Grignion de Montfort

5to.  El niño Jesús hallado en el templo – Gracia a pedir durante el Misterio: Perseverancia. (Lucas 2:41-50)

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 Contempla la siguiente escena: La familia de Nazaret: María, José y el niño Jesús, van a Jerusalén en peregrinación como de costumbre. De regreso Jesús, Sediento de la Palabra del Padre, Sediento de consolar al Padre, de estar con Él, se queda en el templo. María y José lo buscan desconsolados. Jesús era todo para ellos, su vida giraba alrededor de Jesús. Podían perderlo todo, pero no a Jesús. Ellos estaban sedientos, anhelaban por Jesús. ¿Y tú deseas encontrar a Jesús? ¿Tienes miedo de perderlo en el pecado?

 

 “Si queremos aliviar a las benditas almas del Purgatorio, procuremos rogar por ellas a la Santísima Virgen, aplicando por ellas de modo especial el Santo Rosario que les servirá de gran alivio”.

San Alfonso María de Ligorio